Muchas veces nos frustramos porque pensamos que la persona que tenemos al lado tiene que ser igual de detallista o atento con nosotras como nosotras con él, y es eso, una frustración provocada por nosotras mismas. Tú actúa como creas conveniente sin esperar que la otra persona lo haga igual, porque quizás esa persona no pueda ser así, o no sea así. Nadie te defraudará así, y entenderás que das por gusto y no por recibir a cambio.