Investiga y aprende que el olor no tiene nada que ver con la presencia o ausencia de vello axilar ni púbico.
Es más se puede decir que son necesarios para protegerse y mantenerse sanas. PERO es decisión de cada quien.
Qué bueno que no le has dicho nada. Sería un abuso enorme.
Fuera de eso no tendría nada de malo que quiera «provocar» deberías estar orgullosa (si no lo estás ya) porque no quiera asimilarse a tonteras, caprichos y necedades que friegan a toda la humanidad.
Lo malo es que cause ese efecto en ti y en otras personas por cuadradas. Vas a tener que trabajar en ti cómo has dicho.
Trata de no verla así porque estoy segura que se da cuenta del asco que te dan sus axilas debido a tus traumas personales.
Te recomiendo que te unas a grupos transfeministas y que llenes tus feeds en redes sociales de imágenes de mujeres que no se depilan y sobre todo que medites el tema a profundidad para que dejes de tener esas reacciones.
Me imagino que ya habrás hecho mucho o algo de lo que te digo, por eso estás consciente de lo errado de tus reacciones. No te flageles. El sentimiento de culpa estorba.
Lo importante es que te nazca esa rebeldía por defender tu autonomía corporal y la ajena. Que no se quede en teoría no porque sea razonable.
Tus impulsos destructivos son aprendidos y viscerales. De ese mismo modo debes descolonizarte desde lo vísceral para que te pueda más la libertad que la censura.
Nos sirve aprender de otres, razonar, leer y escuchar, tanto como nos sirve llegar a conclusiones solas y sentir el peso emocional de las iniquidades. Sé tú propia guía. A pesar de tener la visión «seminublada» por socialización, tú sabes lo correcto sin que te lo digan. Por empatía y raciocinio. Vas a sentir mucha mayor confianza en ti misma y vas a dejar de depender de las creencias externas, sin importar que tan cerca o lejos estén de la justicia y la empatía.
Sé que te duelen tus reacciones de ponzoña cultural aprendidas. Eso es un muy buen comienzo.
Qué no se quede en vergüenza o auto-odio proyectado hacia tu hija y hacia otras personas.
Convierte esas reacciones y necedades inculcadas en ímpetus prosociales. Qué te sirvan de combustible.
También te puede ayudar terapia profesional. Busca una terapeuta feminista que te ayude a procesar esas emociones, a desechar reglas injustas el ilógicas, a perdonarte, y a dejarte ser tú y a las demás.