¡Me alegro tantísimo por vosotros! Es muy común pensar que de una app así es imposible que salga una pareja formal y mucho menos una familia, pero no todos los casos son así. En el mío, conocí a mi chico en marzo de 2019, cuando descubrí que el que era mi novio en ese momento estaba tonteando con otras chicas y, por lo tanto lo dejamos. Por despecho (y por curiosidad) me metí en Tinder y empecé a bichear. No puse ninguna foto mía de perfil porque me daba cosa de que hubiera gente que me reconociera, y entonces coincidí con él, con la persona que se ha convertido en el amor de mi vida. Hablamos normal, sin tontear ni nada, como si fuéramos simplemente amigos, y a los días yo desaparecí porque mi ex volvió y yo cometí el error de volver con él. Aun así, cinco meses después el chico de Tinder intentó ponerse en contacto conmigo de nuevo y yo le dije que seguía teniendo novio. Y por cosas de la vida, dos meses después apareció otra vez, y ahí mi relación ya estaba en las últimas. Yo le conté la situación que tenía, y él la respetó en todo momento. Ahí empezamos hablar un día y otro y otro… así hasta que me di cuenta de que ese chico tenía todo lo que siempre había querido y lo que había faltado en mi relación (más bien tóxica) de 2 años. Dejé la relación con aquel chico y a la semana siguiente quedamos. Puedo decir que fue el día más increíble de toda mi vida. A los dos días ya estábamos saliendo formalmente y desde entonces aquí seguimos. Puedo decir que esta app me ha dado lo que no me dieron el resto de años probando con gente «de la calle».
Y si por casualidad acabas leyendo esto, que sepas que te adoro ratón.