Lola, cariño, a ese tipo de gente hay que responderle con sus mismas armas, sino luego se te suben a las barbas y es mucho peor.
En su momento mi padre no me defendió (es su madre) y yo, siendo una adolescente, me tuve que defender como pude. Y adivinas que? Surtió efecto! Más vale ponerse una vez colorada que cuento amarilla.