Por propia experiencia te aconsejo que invites a gente que quieras y te sientas cómoda. Yo no lo hice, invité por compromiso a mi familia (tios y primos con los que tengo una relación extraña e incómoda) y siempre me arrepentiré de eso porque no estuve cómoda en mi propia boda, y el recuerdo que guardo es agridulce. Haz lo que te diga el corazón.