Uff, tu historia me ha traído muy malos recuerdos. Me pasó exactamente lo mismo con el chico con el que perdí la virginidad. Me contó mil historias sobre sus conquistas sexuales, me dejó hecha polvo emocionalmente y llena de inseguridades porque yo «sólo» había llegado a morrearme con un chico. Cuando me contó la verdad, mágicamente se giraron las tablas y pasó de tratarme como a una niña sin experiencia en nada a una promiscua que se iba morreando por ahí con cualquiera. Tonta (y joven) de mí, lo entendí y decidí quedarme con él. Después de esa mentira vinieron mil más, y dos años de abusos y tortura psicológica. Han pasado 7 años desde entonces y, aunque soy feliz, aún no lo he podido superar del todo.
Con este rollo te estoy intentado decir que lo importante eres tú y que, aunque está muy bien pensar en la otra persona y en cómo no hacerle daño, no te olvides de que tú vas primero y no te sientas culpable por ello. ¡Muchos ánimos!