Valora la idea de ir por una consulta de psicología, pues, por lo que nos cuentas, el problema parece estar escondido en tu cabeza, y no es pequeño desde luego. A partir de ahí haz todos los cambios que consideres oportunos, y no dudes en absoluto en hacerlos. Ya verás que poco a poco todo va mejorando. Nosotros mismos podemos ser o nuestros mejores amigos o nuestros peores enemigos. Tan sano y lógico es ir a un psicólogo/a cuando nuestra mente nos atormenta, como ir a un médico cuando nos duele algo. Así que, tú decides. Un fuerte abrazo.