Muchas gracias por tus palabras, muchas veces nos negamos nosotras mismas a ver la realidad.
Es cierto que él me quiere, que incluso hubiera deseado que su mujer lo dejara para poder estar conmigo, pero por sí mismo no se atrevía a hacerlo, no quiere romper su mundo, no quiere romper la imagen de padre modelo que él mismo se había fabricado. Le importa más no hacer daño a sus hijos rompiéndoles la imagen que había construido de superpadre que nuestro amor.
Creo que yo era un capricho, un recuerdo bonito de la adolescencia que siempre había añorado y que se estaba haciendo realidad, pero cuando ha llegado la hora de la verdad ha optado por seguir en su mundo. Es obvio que no me quería como yo a él, siendo capaz de saltar todos los obstáculos. Lo debo aceptar, pero duele tanto.
Y sé que él lo está pasando fatal, pero cuando me dice que «está haciendo lo correcto» me duele tanto… como si nuestro amor no hubiera sido correcto, como si fingir con su mujer fuera lo correcto para que su familia siga como siempre.
Aunque en el fondo, soy tan tonta que sigo pensando que no estaba preparado.