A mí es que los tíos así me dan repelús no porque no me alegre la vista, sino porque para estar perfecto hay que llevar un estilo de vida que no va conmigo, así que ya en mi cabeza me produce cierto rechazo. Ya puede estar el tío que se mata de bueno que si no sabe hablar nada que no sea de batidos, de gimnasio y de dieta, mi libido dice «chao». Y lo tengo más que comprobado, ya que por mi trabajo hablo con muchos hombres así. Prefiero a mí marido y a su cervecita y el MacDonalds cuando hay que ir