Míralo desde fuera: si no fuera tu hermana, ya la habrías echado de tu vida. Por mucho que tengáis la misma sangre, no tienes porqué aguantarla, de verdad. Y si el día de mañana se queda sola, puede que se dé cuenta que tiene que cambiar. Si ve que por muchas putadas que os haga, seguís ahí, no va a cambiar nunca. Ha tenido toda la vida para cambiar de actitud y ser mejor persona, pero no le ha dado la gana, así que en casos así, mejor tener autocuidado y que le den, adiós muy buenas.