Soy del 91, hija de inmigrantes, llegué a España con ocho años. Mis padres trabajaron muy duro y ahorraban cada euro para pagar mi educación (nada de universidades privadas). Estudié fisioterapia y mis primeros trabajos fueron una mierda, contratos en prácticas cobrando una auténtica miseria, un trabajo que estaba lejos del que había soñado… Al cabo de seis años me cansé y decidí emprender. A lo loco, sin un duro ahorrado. Cogí un pequeño préstamo y aproveché que tenía bastante paro acumulado, y lo invertí todo en mi centro. Hoy, después de casi tres años de un trabajo duro, mental y físicamente, te puedo decir que soy feliz y que, quién algo quiere, algo le cuesta. Tengo un negocio que va prácticamente solo, un trabajo que me encanta y lo he conseguido con muchísimo esfuerzo, sin la ayuda de nadie. La época que nos ha tocado vivir es jodida, pero hay que levantar el culo y tirar hacia delante. Puedes tener un gran futuro, pero tienes que salir de tu zona de confort.