Por lo que cuentas podrías ser perfectamente mi pareja.
Sí, a mí me ha pasado. De tener una relación laboral, a que se convierta en amistad, y ésta a su vez cada vez más estrecha. Las actividades que hacen juntos también las he hecho, y las disfrutaba muchísimo. ¡Y tanto que las disfrutaba, de tanto roce me había acabado enamorando! Además sabía que la otra persona sentía lo mismo por mí, era abrir la puerta y buscarnos con la mirada y sonreirnos durante largo tiempo.
Nunca di un paso más allá, los dos teníamos pareja, ni nos declaramos ni nos besamos nunca, a pesar de las ganas irrefrenables. Al final tuve que tomar distancia como pude, y con todo el pesar del mundo. No podía fallarle a mi pareja, además me había afectado a nuestras relaciones sexuales e incluso a mi descanso. Llegó el día que se lo tuve que decir a mi pareja porque me sentía muy culpable, ella lo entendió, pero a la vez me pidió que lo solucionara. Finalmente tras mucho esfuerzo conseguí esconder esos pensamientos, pero de momento a mi pareja ya no la he vuelto a ver con el amor que tenía antes, le tengo el mismo respeto, pero el amor ha cambiado.