No estás loca.
Y lo que te pasa tiene todo el sentido del mundo.
Lloraste cuando eras niña, pero ¿lo superaste? ¿Te enfrentaste a los pensamientos que esa situación te generaba? Quizá simplemente enterraste el problema para no verlo, pero no lo curaste.
Saliste corriendo de tu casa y pusiste un parche al problema. De nuevo, al huir, no te enfrentaste a los sentimientos que te generaba esa situación. Lo intentaste enterrar.
Te conformas con tener trabajo, un trabajo que te hace estar mal, tampoco te enfrentas a ello, simplemente te repites «al menos tengo trabajo» pero eso no sirve para que estés a gusto en él.
Y esas cosas acaban saliendo aunque no quieras, no se puede controlar todo. Has guardado cosas dentro que no has sabido gestionar emocionalmente y al final se han apoderado de ti.
Pero no estás loca. Tienes un problema ahora mismo, tienes unos síntomas de una enfermedad, pero te han dicho lo que es y te van a ayudar a solucionarlo. Da igual cual sea el origen, lo que importa es como te afecta a día de hoy y como solucionarlo, así que estás en el camino correcto, medicación y terapia. No lo dejes…con el tiempo lo verás de otra manera, los profesionales te ayudarán a ello…pero déjate ayudar.