Pásate la cuchilla el viernes, disfruta la playa el finde con ellos, y que te vuelvan a crecer.
No entiendo que haya gente que pase por la tortura de la cera.
Y, cuando tus planes ya no sean con tu madre, te dejas los pelos, si realmente no te molestan. A mí es que no me gusta verme las piernas peludas; pero, para gustos, colores.
Lo que no puede ser es que te quedes amargada en casa por defender unos pelos. Al final, la perjudicada eres tú.