Asume que has hecho algo ridículo y le cuentas lo que a nosotras. La sensación de ridículo se pasa rápido, la culpabilidad tarda bastante más.
Afrontar la realidad te ayudará a que antes de seguir con esas mentiras tontas algo te haga «click» y pienses en decir otra cosa o no decir nada antes de soltar una mentira.
Hay que mejorar el autoconcepto y la autoestima.
Ánimo.