Como mamá de un niño de cinco años con las orejas despistadas, me extraña mucho que a esa edad tu hija haya podido desarrollar un complejo que la preocupe tanto como para plantearos una operación.
Y mi hijo tiene las orejas separadas, pero para él eso no supone absolutamente ningún problema. Es feliz, jamás se ha planteado si sus orejas están bien o mal, ni nos ha manifestado que alguien se haya reído de él por eso. Es más, a su padre y a mi jamás se nos ha ocurrido intentar disimular sus orejas de ninguna manera, porque estaríamos diciéndole que hay algo de malo en ellas, y a pesar de que me ha tocado escuchar algún comentario del tipo “Ay, es que con el pelo así se le ven mucho las orejitas no?” el siempre va con el pelo corto como a él le gusta, y para mí es el más bonito del mundo y así se lo hago saber. A veces son peores los adultos que los propios niños. He leído por ahí de padres que operaban a sus hijos para evitarles los complejos, ¿¿quién ha dicho que ese niño iba a desarrollar un complejo?? Eso es poner la tirita antes de la herida y es totalmente innecesario.
Eso no quita para que yo pueda apoyarle a realizarse una operación el día de mañana si a pesar de intentar inculcarle todo el amor propio posible, mi hijo llega a manifestarme que el aspecto de sus orejas le supone un problema o un grave complejo. Pero será porque realmente yo crea que existe la necesidad a raíz de lo que el niño exprese. Por lo que tú cuentas, tu hija no siente esa necesidad sino que transmite los deseos de su padre, así que es tu deber defender sus intereses y en caso necesario solicitar una opinión profesional externa.
Ánimo, y si crees que tu hija realmente no necesita esa operación, no dejes de luchar para protegerla.