A ver, a mí lo de decirle así directamente que la has oído llorar me parece un poco too much. Al fin y al cabo, puedo hacer que pierda la confianza en la privacidad de su propio hogar, y eso me parece terrible. Mi casa para mí es un santuario, y saber que ni siquiera allí puedo ser libre de expresar mis sentimientos en privado me parecería de lo más horrible.
Ahora bien, tú intención al final y al cabo es súper buena, y demuestra que tienes un corazón de oro. La idea que te han dado por ahí de los dulces me parece buenísima. Prueba a hacer unas galletas, o unas magdalenas o algo asi, y dejaselas en la puerta con una nota que diga algo así como «He hecho demasiadas y pensé que te podían gustar. ¡Que tengas un buen día!» Eso le alegra el día hasta a la persona más fría, y te aseguras de que su privacidad siga intacta.