Esa decisión es tuya. Has de pensar más en ti y tu conciencia que en si se lo merece o no. Actua según te diga tu razón.
Si crees que debes ayudar pero no se lo merece, adelante. Tú estarás tranquila sabiendo que has hecho lo que creías correcto.
Si crees que no debes ayudarla, adelante también y lo mismo, estate tranquila sabiendo que has hecho lo que creías correcto.