Yo pensaba que me daba igual, hasta que conocí a mi marido, que no te haces a la idea de las pintas que llevaba el pobrecito mío :D Me alegro mucho a día de hoy de no haber sido tan superficial como para dejarle pasar por eso, porque vale su peso en oro, pero he de reconocer que tuve que abordar el tema con él. Por suerte, se deja asesorar al 100% y ya, sin ir hecho un dandy, va por la vida más presentable, yas no me da vergüenza ajena, y los dos estamos más contentos :)