Te aferras a la esperanza que te dan sus palabras, pero si te fijas en sus actos… desde fuera es terriblemente obvio.
Se pone a la defensiva cuando se lo dices para hacerte la envolvente y que te sientas culpable. Tú le has dicho lo que quieres, ha pasado ya tiempo y es obvio no solo que no te lo va a dar, sino que es consciente de que no te hace bien y se la pela. Se la pela hasta el punto de que ni pudor tiene en contarte las cosas que sí quiere hacer con otras y no contigo.
Ahora es tu responsabilidad ponerte a ti por delante y aplicar el contacto cero con este señor.