A ver, yo no lo veo gordofobia. Se han reído de la caída, no de ti. De hecho mi abuela rompió una silla de plástico y no podíamos levantarla de la risa que tenía. Hay que aprender a reírse de uno mismo. Sé que te habrá sentado mal, pero que este hecho no ensombrezca tus vacaciones. Bájate y a la hamaca a disfrutar.