Hiciste bien en hablar con él, porque estabas autoengañándote y tener esa conversación te ha obligado a abrir los ojos.
Mientras no hubieras hablado, él habría seguido aún a sabiendas que tú estabas pillada y él no. Al verbalizarlo no le ha quedado más remedio que decirte la verdad.
Agradece que ha sido ahora y no en tres años.