Aunque una no se debe casar por el dinero, como no debe celebrar los cumpleaños por los regalos, lo normal es recuperar al menos la inversión de los gastos de la boda. No sé cómo será la costumbre donde vives, pero lo normal es recuperar la inversión. Ya tienes mucho avanzado teniendo la mitad del convite pagado y en la mayorías de los sitios dejan que pagues el resto tras la celebración.
Yo me casé gastando muy poco en todo lo demás por convicción y por gusto (me diseñé y me hice mi vestido, no me hice un maquillaje ni peinado especial e, incluso, el ramo fue artesanal…) y no escatimé en la celebración, ni en el menú, ni en la música en directo ni en barra libre.
Al final, con los regalos, pagamos todo y pudimos hacer una escapadita de luna de miel.