No no no… El que tiene que tener paciencia, ser comprensivo, y hacer las cosas fáciles ES ÉL, no tú, que estás recién parida, dando teta, y sin dormir. Y si las cosas no están saliendo como deberían, háblalo seriamente, porque con los bebés paciencia infinita, con los adultos, no hay por qué tragar. Si está «hasta la polla», pues que salga sólo. Si cree que está cansado, que se levante todas y cada una de las veces que se despierte el bebé aunque sea por dar conversación. Porque si no cambia la dinámica, la que va a acabar hasta los ovarios vas a ser tú, que esto no ha hecho más que empezar y el cansancio de va acumulando. No tragues, verbaliza lo que sientes. Avisa (no amenaza) que no vas a seguir permitiendo ese comportamiento, que aquí estamos cansados todos pero hay dos formas de hacer las cosas, positiva y negativa, y que no vas a participar con la negativa. Y si vamos a salir y salimos tarde (que eso va a ser el 90% de las veces al principio), que respire hondo ÉL.
Es cierto que a veces no se hacen una idea, el mío con nuestra primera hija nunca hizo eso, pero sí es cierto que no supo lo que era el verdadero cansancio hasta que yo empecé a trabajar y a estudiar y llegaba a casa a última hora. Me limité a decirle «así llevo yo un año entero».
Y mucho ánimo, que esta es una etapa preciosa pero que hay que saber llevar (a duras penas, pero llevarla). Por cierto, para las grietas ve a una asesora de lactancia a que te revise el agarre, que son muy dolorosas y a veces la solución es sencilla