Pues yo creo que igual. En mi domicilio anterior siempre iba a la misma cafetería, yo soy muy extrovertida con todo el mundo y hablo con extraños de todo sin problema, etc. Pues la camarera de ese sitio enseguida me pilló confianza y empezó a tratarme de forma que era muy evidente que se había fijado en mí. Me sonreía, me guiñaba el ojo, enseguida que entraba por la puerta estaba por mí, cuando había poca gente se quedaba mogollón de rato hablando conmigo… Cuando un día que no había nadie se sentó en mi mesa y me lo dijo no me sorprendió. Yo ahí le dije que era hetero (de hecho tenía novio) con todo el tacto que pude, y que no me iban las chicas ni tenía intención de probarlo. El resto no interesa, pero pronto me mudé y ya dejé de verla.