Así me pasó a mí durante muchos veranos. Yo no hacía de taxista, simplemente era una “intrusa” y nunca me sentí cómoda con mi ex-familia política. Recuerdo un viaje a Lisboa en el que me dio un ataque de asma bestial y no tuvieron los santos huevazos de ralentizar la March para que pudiera recuperarme. Fue la última ve que hice un viaje con ellos. Si iba al chalet que tienen, pero aunque tuviesen piscina, era aburrido de narices. Mi consejo (que tiene el valor que quieras darle) es que le digas que este año no quieres ir, que estás en tu derecho de negarte, igual que el está en su derecho de ir sin que tú se lo impidas. Date valor y marca límites. Yo no lo hice y me arrepentí muchísimo cuando vi que no me valoraba y que mis necesidades jamás contaron.