Cambiando la manera en la que cuentas la anécdota. Las palabras son muy poderosas y tienen más impacto del que imaginamos. Mientras lo haces, intenta centrarte no tanto en la mala experiencia en sí, si no en el aprendizaje que te dejó. También ayuda hacer una lista de las cosas que hiciste bien o de las que estás orgullosa y leerla cuando estás de bajón para que no se te olvide.