No, no has perdido. ¡Has ganado! En felicidad, en paz,… Se te abre la puerta a conocer a alguien más afín a ti, que no quiera beber y beber y te defienda cuando lo mereces.
Se acabó una lucha que JAMÁS debió existir. En el primer momento en el que la relación te hizo sentir mal tenías que haber mandado a ese tío a la mierda.
Enhorabuena y espero que puedas empezar a disfrutar pronto de tu nueva vida.