Mi hija nos ha dado los dos primeros días de las vacaciones horribles. Pero luego ha cambiado. Ha pasado en doce horas, de querer quemar el camping, que no exista, odiar la excursión, el río, la piscina… A no querer volver nunca a casa, el río es chulo, el camping maravilloso, la comida muy buena…
Si todavía estás de vacaciones, ten esperanza, puede que cambie la cosa.
Mi hija tiene cuatro años, y por motivos de salud es la primera vez que nos íbamos más de tres días de vacaciones. Al principio me ha resultado insoportable tener que estar haciendo de madre todo el día, pero luego se ha suavizado mucho la situación.