Desde fuera se ve que tienes cuatro niños, no tres. Él en sus mundos de yuppy pensó que, al quedarte sólo con el bebé ya ibas a descansar, así que el se fue de fiesta y, claro, el karma le jugó una mala pasada. Se hubiera quedado echándote una mano, que estás recién parida, y no habría acabado en el hospital.