Imagínate lo que pasa cuando a una lesbiana le dicen que le hace falta una buena polla. Imagínate si, aún peor, la obligan a comerse una polla… Es violación.
Transfoba los cojones que le faltan a esa niña vestida de varón. No tienes porque sentirte mal. Quienes te dicen que «tiene derecho a decirte lo que piense» son los mismos que hablan en contra de la violencia de género y levantan carteles de «muerte a las terfs».