Estaba leyendo tu historia y me he asustado de lo mucho que me recordaba a la mía. Aunque en mi caso las discusiones eran por cosas que a mí me molestaban y conseguía darles la vuelta hasta que la culpable terminaba siendo yo. Practicamente siempre iniciaba yo el acercamiento, por eso de prefiero tener paz a razón. Decíamos que las cosas iban a cambiar y solo iban a peor. Llegado a un punto de dormir en otra habitación durante una semana y verme llorando y no inmutarse. O largarse en medio de una discusión en la que yo lloraba a jugar a la play. No le deseo eso a nadie.
No va a ir a mejor, da igual las veces que lo habléis o te prometa que mejorará o las veces que te arrastres suplicando perdón. Ha conseguido un poder sobre ti que ya no tiene vuelta atrás. Puedes leer esto y pensar que no tiene porqué ser tu caso, pero créeme, lo será y aunque no, no te recomiendo quedarte para averiguarlo. Alargar demasiado la decisión me llevó a una depresión y tres años de terapia (y aún sigo). Ni en la ruptura que fue de mutuo acuerdo por desgaste fue capaz de comportarse con cariño.
Ya no te quiere, es duro de aceptar y nadie debería quedarse aguantando eso.
Un abrazo muy grande y fuerza