Nos repetimos todos como discos rallados, pero…
NO LA VA A DEJAR.
NUNCA.
Vas a ser su juguetito, chochito, paño de lágrimas y fuente de diversión por tiempo indefinido, hasta que te hartes tú o encuentre otro chochito que le mole más.
Mientras sigue con su mujer, claro.
Esa gentuza no cambia. Lo primero son sus necesidades. Su pobre mujer engañada cubre unas. Y sus chochitos cubren otras.
Y mientras os usa y se descojona de todas vosotras sin una pizca de mala conciencia.
Porque para eso estáis.
Para servirle.
Y de esos hay cientos, con casos clónicos apareciendo por el foro a decenas tooodos los días.
Chica, tú verás lo que haces.