Plántate. Con mi primera hija no había pandemia y mi casa parecía una cafetería, allí venía la gente a instalarse, a pasar el día, sin avisar… En definitiva, a dar por saco, hasta que dije, se acabó. Mi segundo hijo nació en diciembre, y por mis narices que en mi casa no entró nadie. Le dije a mi marido, dile a tu familia, que el que venga sin permiso o sin avisar, se queda en la calle. No quiero a nadie aquí. Y los que dejamos venir, visita rápida, en plan venir, saludos en la puerta, qué bonito el bebé y chao. Quedas de borde y malcriada? Sí, pero te quedas más a gusto que nadie. NO ES MOMENTO DE VISITAR RECIÉN NACIDOS