Tú historia, aunque no sea exactamente lo mismo, me recuerda a algo que me pasaba de adolescente en el IES.
Yo era muy tímida, por lo que en clase no hacía nunca amigos. Todos los años pensaba, que con una clase nueva, por fin tendría mi esperado grupo.
Pero no, todos los años era la marginada. Así en la ESO y bachillerato. Siempre había un pequeño grupo, que no se reía de los demás y era más maduro en ese aspecto, quería entrar en él pero no podía.
Me pensaba a esa edad, que era porque no fumaba ni me iba de botellón.
Ahora, a mis casi 25 entendí el por qué. Trasmitía cosas que no quería por las inseguridades. Me veían muy sosa, seca, seria, etc, pero realmente anhelaba hacer tonterías en clase como todos a esas edades. Sin querer daba a entender todo lo contrario. Por eso, nunca me integré. También me decía a mi misma que era porque daba asco.
La moraleja es la misma: Las inseguridades son muy puñeteras, te engañan para hacer creer que eres poca cosa. Vales mucho más de lo que piensas, y creeme que tú NOOO das asco. Tienes un montón de virtudes que puede que aún no hayas descubierto. Pero están ahí. Un profesional te puede ayudar a sacarlas, y ganar autoestima.