Es normal pensar esas cosas cuando uno pierde a alguien, es tu cerebro jugándote una mala pasada. Le quisiste mucho cuando estaba vivo y eso es lo que cuenta. Yo creo que fue una buena decisión no ir porque los perros son muy sensibles y lo hubiese pasado doblemente mal, por su miedo y por verte mal a ti. Tampoco le podrías haber consolado fingiendo que no pasaba nada, ¡son más listos que las personas para esas cosas! Intenta no darle muchas vueltas y apartar esos pensamientos y quédate con lo que habéis disfrutado juntos y lo que os habéis querido.