Pues me vas a perdonar, pero tu marido está haciendo el gilipollas. Una cosa es no hablar del trabajo, y otra es no poder hablar de nada que no sea una conversación banal sobre cómo está el tiempo. Si le agobia que se compre un abanico y se dé aire fuerte. Si no, la alternativa es que hables a través de órdenes sin darle derecho a réplica, así no tiene que hablar. «Vamos a ir a ver a la familia» o «vas a ir tú al taller». Verás cómo se le quita la tontería rápido