Pues mira, yo una vez rompí una silla. No sé cómo. Me senté y antes de llegar mi Cocacola una pata colapsó y pegué una piña en el suelo de la que todavía me acuerdo. Y pesaba como cuarenta y tantos kg. Sin embargo uno de mis colegas más colegas de la uni que era un chaval de casi dos metros, nada delgado y encima fuertecito (que dicen que el músculo pesa más que la grasa, no?) nunca rompió ninguna y él pesaba como tú o más porque era un tío ENORME ( estuvimos de rollo un tiempo y me levantaba como el que levanta un bebé, mi cabeza llegaba por debajo de su pecho, no te digo más). Lo que quiero decir es que puedes romper una silla igual que la rompí yo o podrías no romperla igual que no la rompió él. Si rompes una silla por el peso (que lo dudo pero bueno,no soy ingeniera de sillas) lo vas a pasar mal ese rato. Sí y solo si. Pero si vas ya con el miedo y con la vergüenza (que por cierto, no tienes de qué avergonzarte, por si no te lo han dicho), lo vas a pasar mal TODOS LOS RATOS. Y te lo digo con el máximo amor porque me acuerdo que en el instituto me daba muchísimo corte que no me llegaran los pies al suelo al sentarme y llegué a hacerme daño en las rodillas de estar ahí con las patas colgando ocho horas todos los días por no pedir un banquito para los pies por la vergüenza de ser la enana de la clase. En mi trabajo de ahora llegué pidiéndolo el primer día: Bueno, que por si no os habíais dado cuenta que soy más baja que un niño de primaria. ¿Dónde tenéis los banquitos que no puedo estar todo el día con las piernas colgando?.