De cara a la gente sí, el dinero pesa más.
Cuándo una madre fuera de casa dice «no entiendo el comportamiento de mi hija, encima que le pago los estudios y el piso» los demás piensan que su hija es una desagradecida.
Automáticamente se pone en marcha la envidia y consideran que si alguien tiene eso ya tiene todo y que esa madre hace un esfuerzo mayor que otra mamá que no paga esas cosas. Esos padres son unos santos para los demás.
Mientras tanto esas hijas «consentidas» lloran cuando ven una familia unida caminando por la calle o una mamá con su hija paseando tranquilamente.
Ellas se conformarían sólo con eso, pero los demás esas cosas no las saben y no pueden ni podrán entenderlo porqué jamás les ha faltado cariño ni comprensión y por tanto es algo que no valoran de igual forma. Solo ven una chica consentida y desagradecida y los padres jamás negarán su falta de dedicación.
Esto seguirá ocurriendo, porqué por desgracia muchos padres tapan con dinero su falta de atención hacia los hijos.
Los hospitales psiquiátricos infantiles están llenos de niños de «buena familia». Buenas familias que lo han solucionado todo con dinero y no con amor que es cómo se debería hacer.
Esto se verá cuándo esos niños crezcan sin sentirse queridos y se rebelen contra ellos y contra otras personas.