Para «A»: sí, soy una mujer de 41 años divorciada, y me tomo mi tiempo cagando.
No veo qué hay de incompatible en ello.
Es más, ahora lo hago mucho más tranquila.
Igual es que no captas las ironías y te has creído que decía que «soy un hombre» de verdad.
Y, por cierto; hay (o había) otra Lulú en el foro. Esta vez sí que soy la misma persona, pero controla tu agresividad, que podrías haberle estado echando la bronca a quien no tocaba.