Mi padre nos hacía lo mismo cuando yo era pequeña. Nos prohibía hablarle o hacer el mínimo ruido cuando volvía de trabajar tanto a mí madre como a mis hermanos. Recuerdo con pánico el hacer un ruido y los gritos de después.
Eso me hizo aprender que el amor conlleva permitir cosas que te anulan como persona, aceptando a parejas que me maltrataron psicológicamente porque mi cabeza normalizaba a él maltrato.
Solo lo superé con mucha terapia.
Si no quieres salir de ahí por ti, hazlo por tu hijo, piensa en lo que le estás enseñando a normalizar.
Un abrazo