Una cosa es que no sepa planchar, porque a planchar se aprende, y otra muy distinta a que sea un jodido guarro. Ya es que ni vergüenza ajena, lo de los mejillones con hongos en los pies me ha dado un asco tremendo. Y encima meterme en la cama con semejante espectáculo… Ni de coña vamos. Para mí es motivo suficiente para decirle adiós con la mano y de lejos…