Entiendo que te puedas picar un poco con la actitud de ella pero, a ver, al perro se la sudan los papeles que hayáis firmado y las palabras que uséis, lo que debería importarte es construir un vínculo con él. Dedicate a sacarle por sitios que le gusten, juega con él, preocúpate por entender su lenguaje y por comunicarte con él, por enseñarle y darle todos los cuidados que necesite. Y dará igual quién sea «mamá». En mi casa, mi perro está a nombre de mis padres, si dices mamá o papá sabe que son ellos, pero a la que sigue a todas partes es a mí, con la que duerme es conmigo y la que le saca a pasear y a que huela todas las esquinas soy yo. Me sigue y nuestro vínculo es más fuerte que el que tiene con mis padres. Olvídate de la actitud de ella y disfrutad, ambas, de tener la compañía de alguien tan noble como un perro, aprenderéis mucho de él.