María, mucho ánimo, de opositora a opositora te digo que eso es de lo más normal. Nadie te prepara para el estrés y la presión que supone opositar, piensas que estás preparada pero cuando empiezas ya es otro cantar.
Yo si fuera tú intentaría ponerme objetivos pequeñitos e ir aumentándolos según los consigas, a tu ritmo; y sobre todo, intentar no sentirte mal si no llegas a ello, porque entonces entras en una autoespiral de ansiedad.
Y algo que poco se dice pero yo he visto tanto en mí como en mi grupo de estudio, tres horas bien empleadas pueden cundir más que ocho horas de estudio; ya lo irás notando.