Odio, detesto, muy profundamente… El olor a semen. Todos los semenes que he olido, no soporto ninguno. Siempre he sido de llevar perfume en el bolso y eso me salvaba cuando era soltera con líos, y ahora en casa con mi pareja estable sin ningún pudor rápido corriendo a lavarme y ponerme Spray corporal, eso si no me da tiempo a ducharme.
Creo que hay que normalizar… Que no somos actrices porno y hay cosas que evidentemente nos dan reparo. Juntando todas las cositas que nos dan asquito a cada mujer del mundo, tal vez igualemos el número de hombres que no quieren comer toto, jajajjaja.