En mi caso, yo soy la desastre y mi novio el ordenado. He mejorado en ese aspecto con el tiempo, pero los milagros no existen, con y sin convivencia. Llevamos bien la convivencia porque la casa se mantiene con un estándar de limpieza y orden aceptable para los dos, aunque mi pareja sigue teniendo sus manías y preferencias. Si no quieres responsabilizarte de él ni ponerte en modo madre, siempre va a haber un porcentaje de caos ahí y tienes que ver si te compensa o te desestabiliza. A lo mejor cambia su alimentación cocinando para dos, pero no va a dejar el chándal y le seguirá dando igual ponerse camisas sin planchar, o cualquier ejemplo del estilo. Si no puedes con ello, no te agarres a promesas flojas y busca alguien más compatible contigo.