Al habla una mujer que tuvo idealizado totalmente lo que era estar enamorada.
La única vez que yo he dicho sentir eso, tan grande como tú dices, sentía que toda la felicidad del mundo estaba solo en esa persona. Sentí eso por alguien que apenas conocía y que no me daba apenas nada. Pero era brutal. Solo con verle me temblaban las piernas. Me daba igual cualquier desastre con solo tenerle cerca un ratito.
Pasados muchos años de aquella historia sin sentir nada parecido por nadie, creo y siento que estoy volviendo a enamorarme pero esta vez todo es distinto. Veo en esa persona alguien a quien acudir cuando las cosas van regular y también alguien a quien avisar cuando todo me sale a pedir de boca. Que me anima y se alegra si todo va bien y que me abraza si algo está mal. Veo en él a alguien con quien quiero construir un mañana que no sé lo que durará, pero sabiendo que ambos estamos dispuestos a remar en la misma dirección para que dure. Alguien para quien me apetece ponerme guapa para una cena, pero con quien me siento a gusto y natural también con su camiseta. Tengo mil ganas de verle y de hacer cosas con él y quiero involucrarle en mi mundo y que él me involucre en el suyo.
Si algo tienen en común mis sentimientos respecto a ambos es el deseo. Eso sí, para mí el amor tiene mucha pasión.
Pero con esto quiero decir que eso tan fulminante que yo creía que era amor me parece ahora un espejismo. Y que lo que para mí es amor ahora es cuidar, respetar, arropar, impulsar.