Da igual cómo lo llames, pero cada uno tiene derecho a vivir su sexualidad a su manera. Si a ti te incomoda la penetración no tienes por qué ceder a ello, y si tu pareja te presiona para hacer algo que no quieres es un tío asqueroso. Igualmente si no tenía suficiente con lo que haces ya podía haberlo dicho antes, y no hacerte perder 15 años, porque todo esto desemboca o bien en una ruptura o en una vida sexual frustrante para alguno de los dos.