Como han dicho por ahí, «Es que creo que has normalizado un comportamiento que te hacía daño y no tenías por qué.» Y es así, todos estos años has sufrido tanto dolor con ello que lo has normalizado, es como el que tiene dolor de rodilla y vive así, normalizando ese dolor cuando podría encontrarse mejor. Sé que la comparativa es mala pero sólo te digo una cosa: SÉ FELIZ. CON TUS HIJAS. SIN ÉL.