Piensa que no tienes por qué hacerlo como los demás. Si tu trabajo lo haces bien, seguro que la empresa es consciente de ello. Simplemente, si esto te hace sentirte mejor, puedes encontrar tu propio estilo para «dejar constancia» de lo que haces (lo de «venderse» es que siempre me ha sonado muy mal). No te agobies y vete probando a hablar en las reuniones, no eres peor que los demás ni mucho menos. ¡Suerte!